No piense que no lo quiero o que ya no lo extraño pero, es que usted puede pensar lo que quiera, incluso que lo odio, que lo quiero sacar de mí, porque de mi vida hace tanto que se fue que ya ni rastro queda de eso. Sus besos se han ido y las caricias pero no el amor. Usted se fue, sí, y yo no le pido que vuelva o que me quiera, bueno, si algún día lo llegó hacer, yo no le pido que me piense, puede usted hacer y pensar lo que quiera, me gusta que lo haga, yo también puedo hacerlo. Puedo odiarlo, amarlo, extrañarlo, otra vez amarlo calladamente y desconocerlo, porque de usted ya no se vive, ya no vivo, ni siquiera ardo.
(vía carrouseldenoviembre)
(Fuente: nomegustaelpastel, vía corazondeporcelana)